Las “12 Causas ASER” reflexionan en agosto sobre el papel del embrague

El embrague no suele estar nunca incluido en la garantía del coche, por lo que conviene hacer buen uso del sistema para no perjudicarlo.


Aunque la demanda de coches automáticos ha crecido, en España los cambios manuales siguen siendo los más vendidos. Lo cierto es que, equipen una u otra caja, todos los vehículos necesitan de este elemento imprescindible para la transmisión o interrupción del movimiento entre el motor y la caja de cambios (o entre el motor y las ruedas). Por eso, desde el Grupo ASER dedican en agosto su campaña “12 Causas ASER” al sistema de embrague.

ASER campaña 12 Causas dedicada al embrague

Mientras en un vehículo automático esta misión recae en el convertidor de par y se realiza sin intervención directa del conductor, en un vehículo manual recae en el embrague que es manejado directamente por el conductor mediante el accionamiento del pedal correspondiente.

Pero también ha crecido en los últimos años el número de vehículos que equipan transmisiones semiautomáticas (o pilotadas) en los que, aunque desaparece el pedal del embrague y esto puede llevar a pensar que también desaparece el mecanismo de embrague (como en un cambio automático), lo que realmente se “automatiza” es la acción del conductor sobre el sistema del embrague, el cual sigue existiendo como elemento de unión y desunión entre motor y caja de cambios, pero con un sistema de accionamiento más complejo en el que se sustituye el pedal y el cable de embrague por un sistema electrónico e hidráulico que automatiza la acción del conductor.

Elementos del embrague

  • Volante de inercia (o volante motor): Unido al cigüeñal, gira a las mismas revoluciones que el motor, al que está unido y del que recibe el movimiento. Los vehículos mas modernos sustituyen esta pieza “rígida” por el llamado volante bimasa, del que mucho se ha hablado en los últimos años.
  • Plato de presión: Atornillado al volante motor, gira solidario con éste en todo momento. También se suele denominar maza de embrague. En su interior se encuentra una chapa (denominada diafragma) que actúa como un muelle, comprimiendo y liberando el disco de embrague y haciendo que el movimiento entre motor y cambio se transmita o se interrumpa según su posición. Es la pieza que “oprime” el disco de embrague contra el volante motor para que haya transmisión de movimiento siempre que no esté pisado el pedal de embrague.
  • Disco de embrague: Es un disco con dos caras cubiertas de un material de fricción similar al de las pastillas de freno. Está acoplado al eje primario de la caja de cambios gracias a un estriado. Gira solidario a las dos piezas anteriores (volante y maza) cuando se suelta el pedal de embrague, o se desacopla de ellos a medida que vamos pisando el pedal.

Mecanismo de accionamiento

El cojinete de embrague se apoya en el diafragma y es la pieza que empuja sus láminas para liberar o presionar el disco. Ese rodamiento va montado en una horquilla que es la que el conductor mueve al pisar el pedal de embrague, ya sea mediante un sistema hidráulico o con un cable.

Cuando el pedal de embrague está totalmente suelto no hay muchos desgastes ni esfuerzos; el problema reside en pisar el pedal a fondo y, sobre todo, cuando se pisa a medias, puesto que el disco resbala contra el volante motor y la maza, lo cual produce mucha temperatura y desgaste, dañando también las pistas del cojinete de empuje y los dedos del diafragma (esto ocurre, por ejemplo, cuando se conduce siempre con el pie encima del embrague).

Del volante de inercia llega el movimiento del motor y éste se transmite al disco del embrague gracias a la acción de empuje y presión ejercida por la maza de embrague. De aquí, a través del estriado del eje primario, se transmite del cambio a la caja de cambios y a las ruedas. Cuando se pisa el pedal, el cojinete empuja sobre el diafragma de la maza y hace que libere la presión que ejerce sobre el disco de embrague, con lo que cesa la transmisión de movimiento.

Consejos de conducción… y mantenimiento

Hay malas costumbres que hacen que el embrague tenga una vida anormalmente corta. Cuando se pisa por completo el pedal y el disco se desacopla del mecanismo de presión, el cojinete de empuje está haciendo mucha fuerza y se desgasta. Pero lo que más estropea el embrague es pisarlo a medias o llevar el pie apoyado en el pedal durante la marcha. Ir con el embrague resbalando es exactamente igual que bajar un puerto pisando el freno y acelerando a la vez: los discos se calientan y las pastillas se deshacen.

Algunos malos hábitos que acortan su vida útil son:

  • El pie izquierdo descansando en el pedal: Esto hace que se desgaste mucho el disco y el cojinete de empuje. El pie izquierdo jamás debe ir apoyado en el pedal, salvo cuando se esté cambiando de marcha o maniobrando.
  • Picar embrague: Hay que evitar acelerar demasiado el motor mientras se pisa el pedal. Si el motor está girando a 4.000 rpm y las ruedas están prácticamente paradas, se está sometiendo al mecanismo de embrague a cuatro veces más desgaste que si el motor estuviese a 1.000 rpm.
  • No usar punto muerto al estar parado: Otra mala costumbre es estar en un semáforo con la primera marcha engranada y el embrague pisado a fondo hasta que se ponga en verde. Lo correcto es poner punto muerto y soltar el pedal.

Desde ASER recuerdan que el embrague no suele estar nunca incluido en la garantía del coche. “Un embrague perfecto y nuevo se puede destrozar por completo en apenas cinco minutos si no se usa correctamente, por lo que conviene evitar caer en algunos de estos errores para alargar su vida útil”, señalan desde el grupo.

 

aser

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