Arnott explica el papel esencial del compresor en la suspensión neumática

Un compresor defectuoso es garantía casi segura de daño eventual en el sistema, por lo que conviene cambiarlo y buscar posibles fugas.


Si la Unidad de control (ECU) es a menudo percibida como el cerebro de la suspensión neumática, el compresor bien puede ser considerado su corazón. Aunque este componente no trabaja de manera continua dentro del sistema, si deja de funcionar correctamente provocará fallos y eventualmente se apagará. En un nuevo artículo técnico, la especialista en este tipo de sistemas para la posventa Arnott destaca el funcionamiento e importancia del compresor en la suspensión neumática.

Arnott explica rol del compresor en suspensión neumática

El compresor proporciona la presión necesaria al sistema de suspensión neumática y consta de un motor eléctrico que impulsa el pistón del cilindro a través de una biela. El aire aspirado es comprimido por el movimiento del pistón. A continuación, el bloque de válvulas envía este aire comprimido a través de las líneas de aire a las balonas neumáticas o al depósito de presión. El compresor se enciende y apaga mediante un relé controlado por la ECU.

El compresor también contiene un elemento de filtro/secador que evita la entrada de residuos y absorbe la humedad, la cual se almacena temporalmente para posteriormente evaporarse debido al calor del compresor. Luego, el vapor de agua se libera nuevamente al aire libre. En general, este componente del compresor no necesita mantenimiento.

La mayoría de los compresores solo están diseñados para una acumulación de presión a corto plazo. Si la temperatura sube por encima de los 100ºC, el compresor se acabará dañando. Este es, por ejemplo, el caso cuando un compresor funciona con demasiada frecuencia o de forma continua debido a una fuga del sistema.

A menudo se coloca un depósito de presión externo para utilizar la presión del depósito de manera más eficiente, acortando así el tiempo de activación del compresor.

Buscando daños

Un compresor defectuoso es casi sinónimo de daño eventual en el sistema, de modo que el consejo de Arnott es reemplazarlo y, tras finalizar su instalación, verificar todo el sistema en búsqueda de fugas en los componentes y sellos. Conviene buscar agujeros o roturas en las balonas, comprobar el estado de las líneas de aire y verificar la estanqueidad del sello entre la balona y el puntal, así como los conectores del bloque de válvulas y los conectores Voss.

Una solución de agua y jabón suele funcionar bien para detectar una fuga, aunque la compañía alerta de que algunas fugas se pueden ubicar, por ejemplo, en el borde desplegable de la balona, que permanece oculta a la altura normal del sistema, haciendo más difícil su identificación.

Síntomas del fallo

Un síntoma de un compresor que funciona mal es el mayor tiempo que se requiere de lo normal para obtener el cambio de altura en la conducción. En el peor de los casos, el compresor no funciona en absoluto. También puede ocurrir que el compresor haga más ruido.

Si lo que sucede es que el compresor se está quemando, hay un par de indicadores claros: la decoloración de las etiquetas del compresor, líneas/conectores de aire derretidos y/o la presencia de olor a quemado al desmontar la unidad.

Arnott recuerda la necesidad de reemplazar siempre el relé cuando se sustituye un compresor. Ésta es una pieza de desgaste que puede quedarse pegada con el tiempo. Cuando hay una fuga en el sistema, el relé enciende continuamente el compresor. A largo plazo, esto es perjudicial no solo para el compresor sino también para el relé.

 

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