La industria española del automóvil debe electrificarse y Sernauto da las claves

La agilidad y la planificación estratégica serán claves para mantener la competitividad de la automoción española en el futuro cercano.


Las industrias asiática y estadounidense del vehículo eléctrico está creciendo a mucha velocidad, con fabricantes de automóviles cada vez más capacitados y una demanda local cada vez más fuerte. Caso aparte es el de China, donde su industria automotriz goza de grandes ventajas competitivas a la hora de hacerse con los recursos necesarios para la fabricación de baterías. Paralelamente a todo esto, se están creando nuevos roles que serán ocupados por nuevos competidores procedentes de otros sectores tecnológicos.

Ante este escenario, y con la mirada puesta en el futuro cercano, Sernauto repasa los diez campos de actuación que la automoción española debe afrontar para garantizar la competitividad de la industria de proveedores. Unos campos que, evidentemente, también deberán ser buscados por parte del resto de países de la Unión Europea.

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Producción europea de coches electrificados

La electrificación es el centro neurálgico de la mayoría de los cambios que se están produciendo y una transformación necesaria para cumplir con los objetivos europeos de emisiones, recordamos, los más estrictos del mundo. Los proveedores europeos ya lideran el desarrollo de híbridos suaves e híbridos enchufables, tecnología-puente natural hacia la movilidad 100% eléctrica. En los eléctricos, Europa también está fuerte en motores en rueda y sistemas de gestión de baterías.

Algunos países de Europa están desarrollando capacidades de producción de vehículos eléctricos y los grandes OEMs están estableciendo fábricas para tomar la delantera en el desarrollo de estos coches. En España ya se producen dos eléctricos (Opel Corsa, en Zaragoza y Peugeot 2008, en Vigo) pero nuestra industria “necesita reaccionar a tiempo para desarrollar capacidades nacionales y atraer más inversiones”, explica Sernauto.

Las baterías, componente clave

El elemento clave de un eléctrico es la batería, aproximadamente el 40% del valor añadido de estos vehículos. El mercado de baterías está centrado en Asia (especialmente China), que copa el 80% de la producción. Solo el 3% de las baterías se produce en países europeos, según cálculos facilitados por la Comisión Europea. Además, el peso de las baterías (300 a 500 kg) supone un obstáculo logístico y obliga a fabricarlas cerca de las plantas de vehículos.

La industria europea espera que la Iniciativa Europea de Baterías, promovida por la Comisión Europea, así como las estrategias nacionales, apoyen este progreso. En nuestro país, la Ministra de Industria, Comercio y Turismo en funciones, Reyes Maroto, ha declarado que “España tiene que tener un papel protagonista en la Alianza Europea de las Baterías, porque contamos con los actores relevantes en toda la cadena de valor de la industria del automóvil y, especialmente, del sector de los componentes”.

Acceso a materias primas

Los proveedores europeos deben tener un acceso seguro a las materias primas y a los productos intermedios que necesitan para fabricar baterías y otros componentes. En el caso de las baterías de los coches eléctricos, China es el mayor suministrador (70% de las exportaciones mundiales) y Brasil, Estados Unidos, Rusia y Sudáfrica cierran el círculo.

La política de la UE debería apoyar el acceso seguro a estos materiales y evitar interrupciones en la cadena de suministro por conflictos comerciales o disputas geoestratégicas.  Al mismo tiempo, hay que apoyar los esfuerzos de I+D para desarrollar soluciones tecnológicas alternativas.

Innovación

Con una inversión anual de más de 1.500 millones de euros, la industria española de proveedores de automoción invierte en I+D+i más del 4% de su facturación, el triple que la media industrial. Este esfuerzo se debe mantener (e incluso intensificar) en los próximos años para desarrollar soluciones tecnológicas relacionadas con la electrificación, la conectividad y la automatización.

De hecho, muchas empresas ya están evolucionando de fabricantes de componentes a proveedores de sistemas completos, desarrollando tecnologías en áreas como la electrificación, la conectividad y la inteligencia artificial. La industria española de proveedores está compuesta de grandes fabricantes de sistemas y piezas de primer nivel, pero también de pequeñas empresas muy especializadas.

El proceso de “Softwerizacion”

El peso de la mecánica en los coches eléctricos es y será cada vez más reducida; además de la batería, el software se convertirá en un factor diferenciador clave. Así, la mecánica reducirá su importancia en la cadena de valor y los proveedores tradicionales de la industria se van a enfrentar a nuevos competidores del sector de las TIC.  Para financiar las inversiones necesarias, será indispensable que las empresas mantengan su actividad principal (en vehículos de combustión e híbridos) y también su rentabilidad.

Apoyo en la transformación

La UE ha adoptado los objetivos de emisiones de CO2 más ambiciosos del mundo. En 2030, la media de emisiones de los vehículos vendidos tendrá que ser de unos 67 gramos de CO2 por kilómetro, un 37% menos que los 95 gramos que entran en vigor en 2020. Para poder cumplirlo, alrededor del 40% de los vehículos tendrán que ser híbridos o eléctricos.

Para afrontar esta transformación es necesaria la colaboración del sector público y privado. Por un lado, son necesarias una mejor infraestructura de recarga y la generación de cantidades suficientes de energía renovable; y por otro, mejoras tecnológicas en los coches eléctricos y economías de escala que permitan reducir su precio.

Marco regulatorio

Los proveedores europeos llevan mucho tiempo solicitando un enfoque para el cálculo de emisiones de CO2 “del pozo a la rueda”, para tener en cuenta también las emisiones de la producción del combustible y generación de electricidad. Y, en una fase posterior, que se calculen las emisiones producidas en todo el ciclo de vida, incluyendo la producción de materias primas y componentes y el reciclaje. La Comisión Europea está examinando cómo integrar el ciclo de vida completo a la normativa sobre emisiones.

Es crucial favorecer el desarrollo de un marco regulatorio “inteligente”, tecnológicamente neutro y basado en criterios de eficiencia, apoyando a las administraciones nacionales en la implementación de dicho marco e integrar la normalización en las actividades innovadoras.

Armonización técnica

La industria europea y española de automoción es muy exportadora. Por este motivo, la armonización técnica mundial es un factor clave para reforzar su competitividad. Los proveedores de la industria automovilística europeos están contribuyendo a su definición y apoyan la introducción del reconocimiento mutuo de la homologación internacional de vehículos completos (IWVVTA). Con requisitos técnicos comunes en todos los países, se podrían reducir los costes de desarrollo y evitar la duplicación de procedimientos administrativos. Asimismo, los consumidores se beneficiarían de vehículos más económicos y que cumplen unos requisitos comunes.

Conectividad y datos

Otras grandes tendencias de la nueva movilidad son la conectividad y la conducción automatizada. La industria europea, en su conjunto, está trabajando junto a las compañías de telecomunicaciones y los órganos reguladores para implementar estándares de comunicación V2V (Vehículo a Vehículo) y V2X (Vehículo a Todo).

Los vehículos automatizados y conectados generarán enormes cantidades de datos, a partir de los cuales se pueden crear nuevos servicios y productos, revolucionar los modelos de negocio existentes y generar otros nuevos. Aquí, la industria europea puede y debe estar a la vanguardia, pero para ello hay que crear la infraestructura apropiada y un marco normativo común para el tratamiento y la seguridad de todos los datos.

Formación y talento

El capital humano siempre ha sido uno de los puntos diferenciadores de la industria española de la automoción. Pero el cambio de paradigma que está experimentando la movilidad requiere nuevas cualificaciones que hay que desarrollar. Es necesario adaptar el currículo formativo, tanto de la formación profesional como de la universitaria, para disponer de profesionales cualificados y preparados para los nuevos retos de la industria. Además, se hace cada vez más imprescindible contar con programas de formación continua para la recualificación del talento en nuevas competencias digitales.

Para lograrlo, es esencial trabajar en la adecuación de los planes de estudio a las necesidades reales de las empresas; establecer un período mínimo de prácticas profesionales; flexibilizar calendarios y horarios lectivos; impulsar los doctorados industriales y promover programas de FP Dual.

 

sernauto

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