Las empresas de la posventa española apuestan por la sostenibilidad

Desde placas fotovoltaicas hasta plantas neutras en carbono, nuestra posventa suma muchos ejemplos de responsabilidad medioambiental que merecen la pena ser conocidos.


Los esfuerzos por llevar a cabo una actividad que implique un menor impacto sobre el medio ambiente están presentes en cada vez más sectores, y en nuestra posventa de automoción también tenemos ejemplos de ello. Compañías de toda índole, desde fabricantes hasta distribuidores, que adaptan sus procesos y métodos para reducir su huella de carbono, ser más sostenibles y/o aprovechar los recursos naturales a su favor. A continuación, repasamos los esfuerzos que algunas de las empresas de la posventa en España ya están haciendo para ser más responsables medioambientalmente.

Daniel Tejada de Recambios Gaudí

Recambios Gaudí inició hace siete años una transición progresiva hacia una flota de furgonetas que funciona con gas licuado (GLP). La especialista en distribución de recambios tomó esta decisión estratégica tras prever que, además de ser respetuosa con el medio ambiente, también les iba a permitir abaratar costes. Más allá del cambio en los vehículos de la propia compañía, Gaudí también ha realizado una apuesta decidida por las energías renovables.

“Tenemos placas fotovoltaicas con potencia de 100 KW. Se tarda entre cinco y siete años en amortizar la inversión, pero después las placas duran hasta 25 años, por lo que es rentable”, ha indicado Daniel Tejada, directivo de Recambios Gaudí, en un reciente reportaje de El Periódico de Cataluña.

Icer Brakes instalación fotovoltaica autoconsumo

Icer Brakes, especialista en la fabricación de piezas de fricción, puso en marcha este año su primera instalación fotovoltaica de autoconsumo. Instalada en el moderno centro de producción que el grupo empresarial tiene en Tudela (Navarra), cuenta con una potencia de 1,8 MWp y cubre el 19% del consumo eléctrico anual de la empresa (más de 2.500 MWh), el equivalente al consumo medio anual de 700 hogares.

Este proyecto refuerza una de las prioridades de Icer: el compromiso ambiental y la apuesta por los recursos y energías renovables en sus procesos de producción. Y es que, tal y como explican desde la compañía, “el autoconsumo a través de esta planta fotovoltaica evitará la emisión de 600 toneladas de CO2 cada año, es decir, produce un impacto positivo en la calidad del aire similar al que generarían 45.000 nuevos árboles”.

Lizarte modelo productivo de economía circular

Otra actividad con mucho impacto positivo sobre el medio ambiente es el de la refabricación, es decir, la reutilización y aprovechamiento de componentes y piezas usadas para darles una segunda vida. Una gran representante de este modelo de negocio es Lizarte, empresa navarra especialista en este tipo de piezas.

Su modelo productivo de economía circular (o política de “segunda oportunidad”) permite ofrecer al mercado del recambio un producto que ayuda a la sostenibilidad medioambiental, pues de otro modo esos componentes del vehículo que llegan a su ciclo final del vida terminan, en muchas ocasiones, convertidos en deshechos.

Schaeffler Iberia producción 0 emisiones

Schaeffler, uno de los grandes proveedores del sector automoción a nivel global, también muestra en España su compromiso con una actividad más verde. Su planta de producción de Elgoibar (País Vasco) puso en marcha en 2016 un plan para alcanzar una producción neutra en carbono en 2020 y la compañía ha podido confirmar recientemente la consecución de su objetivo.

En concreto, la compañía ha alcanzado el objetivo de producción con 0 emisiones, considerando las emisiones directas de gases de efecto invernadero (alcance 1) y las emisiones de la electricidad adquirida (alcance 2). “El éxito ha sido posible gracias a una serie de acciones que afectan directamente a los procesos de producción y otras, fruto de la implicación de empleados y colaboradores”, señalaban recientemente.

La reducción de las emisiones de CO2 ha sido el principal hito, pero también se llevan a cabo otras acciones para conseguir una producción sostenible, especialmente en la reducción del consumo de agua en su proceso productivo. Adaptando el proceso productivo y las instalaciones para tratamiento de aguas, se ha perseguido por un lado reducir el volumen y por otro aumentar el reciclado. Tras las acciones emprendidas en el año 2016, se ha conseguido reducir el consumo total de agua en un 75% y con nuevas tecnologías en producción y en tratamiento de aguas se espera poder reciclar el 100% de las aguas en el corto plazo.

SKF fábrica de Tudela alcanza neutralidad en carbono

También SKF puede presumir de contar en España con una planta neutra en carbono. Es el caso de su fábrica de Tudela, dedicada a la fabricación de rodamientos para el sector automotriz y que anunció el pasado mes de agosto el hito de haberse convertido en la segunda gran instalación del proveedor mundial en lograr la neutralidad en carbono. Junto con la de Steyr en Austria, que fabrica una gama de rodamientos para uso industrial, las dos fábricas han reducido sus emisiones anuales combinadas de CO2 en alrededor de 22.000 toneladas.

Dicha reducción de emisiones se ha conseguido mediante una combinación de inversiones en la mejora de los procesos, maquinaria energéticamente eficiente, paneles solares y la contratación de electricidad renovable. “Con la adhesión al Gold Standard, en Steyr y Tudela se compensan unas 500 toneladas anuales de emisiones de CO2 de instalaciones de calefacción”, apuntaron desde SKF.

De la colaboración entre diversas entidades también salen interesantes proyectos que persiguen el mismo objetivo de reducir el impacto medioambiental. Hace pocos días, conocíamos la adhesión de la Federación Regional de Empresarios del Metal (Fremm) y sus empresas de neumáticos, agrupadas en Neumatimur, a un pionero proyecto europeo de economía circular para el reciclaje de neumáticos que se va a desarrollar junto a la Cátedra Fremm-UPCT y al Centro Tecnológico del Calzado (Cetec).

Gracias a la aplicación tecnológica se hará realidad la economía circular y se dará un nuevo uso a los neumáticos, reduciendo al máximo el impacto medio ambiental que, de una forma u otra, supone el almacenamiento de los que ya están en desuso. Neumáticos que a menudo acaban apilados en vertederos expuestos e incluso quemados. Y es que Europa desecha más de tres millones de toneladas al año, de los que menos de la mitad es material reutilizado.

El objetivo será obtener un caucho devulcanizado (o value-rubber) con un potencial maximizado idóneo como sustituto de cauchos vírgenes en procesos de fabricación convencionales.

 

motorok

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