Claves para evitar la aparición de rayas tras el pintado

Loctite repasa aquellos factores o malas prácticas que pueden estropear el acabado final en los procesos de chapa y pintura del taller.


El pintado del vehículo culmina el proceso de reparación de daños sobre la carrocería. Esto puede hacer pensar que, tras una correcta aplicación de la pintura de acabado, el resultado final será el deseado.

No obstante, existen factores o malas prácticas que pueden estropear el acabado final. Sí, incluso si la pintura ha sido bien aplicada.

Loctite explica cómo evitar la aparición de rayas tras el pintado

Loctite analiza esos factores en la última entrada de su blog ‘Ruta 401’, un imprescindible para los profesionales de la reparación.

Presión en la ejecución del trabajo

Los tiempos de trabajo ajustados o la necesidad de retocar/repetir un trabajo pueden hacer que el profesional se sienta más presionado. Eso incrementa el riesgo de cometer uno o varios de los fallos que os detallaremos.

Limpieza inadecuada

Cuando el vehículo llega al taller, es necesario realizar una limpieza inicial que elimine cualquier resto de suciedad. Es fundamental retirar completamente cualquier resto sólido, como barro o partículas de polvo. De no hacerlo, las partículas pueden quedan retenidas en el abrasivo de lijado y provocar rayas profundas. Si no son advertidas, seguro que aparecerán tras el pintado.

Utilización de lijadoras y/o papeles de lija inadecuados

La lijadora rotorbital dispone de una órbita concreta que indica el tamaño (no la profundidad) de la raya generada. Esto hace que, a medida que la reparación avanza, la órbita empleada deba de ser más reducida. De este modo, se obtiene un acabado más fino que hace que la raya resultante sea menos perceptible.

La órbita de 5 mm es la más común y polivalente, utilizada para el lijado de masillas, aparejos y otras pinturas. A pesar de ello, para el lijado de parches de masilla de mayor extensión se puede emplear una órbita de 7 mm. Para el lijado del aparejo, la recomendación pasa por una órbita 5.

En cuanto al papel de lija, ha de disponer del marcado normalizado de La Federación Europea de Productos Abrasivos. Para identificar un grano normalizado, basta con asegurarse que delante del número del grano del abrasivo aparece una letra “P”.

En España, el organismo asociado a la FEPA es la Asociación Nacional de Fabricantes de Abrasivos (ANFA). En su página web se reflejan los fabricantes nacionales que cumplen con los estándares de normalización.

La utilización de un grano estandarizado establece unos criterios comunes en lo que se refiere a variables como su poder de corte. Así, empleando un mismo número de grano en cualquier abrasivo normalizado, se garantiza que la raya obtenida será igual o similar.  Por el contrario, cuando no lo está, la raya resultante no se ajusta a criterios fiables.

No seguir la secuencia de lijado adecuada

No seguir la secuencia de lijado adecuada para cada producto, revestimiento o pintura aumenta el riesgo de aparición de rayas tras el pintado. Rayas que pueden aparecer incluso pasados unos días, cuando la pintura cura totalmente.

Por eso, el  lijado de la masilla y del aparejo, así como cualquier otro revestimiento que sirva de soporte, influye significativamente sobre la calidad final de una reparación.

Durante la secuencia de lijado, en ningún caso se debe hacer un salto entre granos de más de tres numeraciones. También conviene saber que las numeraciones para lijas al agua y en seco presentan distintos poderes de corte aunque tengan la misma numeración.

La secuencia de lijado a seguir depende del producto que se vaya a lijar y de la pintura o revestimiento que se vaya a aplicar encima. Los fabricantes aportan en sus fichas técnicas orientaciones al respecto.

No verificar el adecuado rebaje y afinado de las rayas

A veces, seguir la secuencia de lijado estipulada no es garantiza que las rayas hayan sido rebajadas convenientemente. Esto se debe a que, para eliminar las rayas más profundas, se requiere un lijado más insistente.

Para facilitar el control de afinado, en el mercado existen guías de lijado en polvo o aerosol de color oscuro que tintan la superficie y se introducen en el interior de la raya y del defecto. Tras el lijado, logran hacer resaltar la anomalía respecto a la superficie lijada.

Otro método de verificación es tomar como referencia la rugosidad que presenta la superficie. Así, cuanto más profunda sea la raya más rugosa quedará la superficie y viceversa. Otra opción es observar el tamaño de la órbita (cuando se lija a máquina) o la forma de la raya (las rayas del lijado rectilíneas propias del lijado a mano están completamente rebajadas cuando solo se aprecian las de la rotorbital).

No respetar los tiempos de secado

Cualquier producto que se aplica en el taller dispone de un tiempo de secado que hay que respetar. Solo de esta forma se obtiene su máxima dureza y resistencia superficial. Si este tiempo no se respeta, el efecto del grano sobre la capa de pintura se magnifica y genera rayas más profundas de lo que deberían ser. Inevitablemente, se corre el riesgo de que “rechupen” a posteriori.

Corrección inadecuada de los defectos

Tras el barnizado de las piezas, existe la posibilidad de que aparezcan en la superficie pequeños defectos que es necesario corregir para mejorar el acabado y calidad de la reparación.

Es por eso que los granos de lija empleados, así como la secuencia seguida, requieren de la máxima responsabilidad por parte del profesional del taller. En la mayoría de casos, los defectos se corrigen al día siguiente de pintar, momento en el cual la pintura está seca pero no totalmente curada y es más sensible a los granos de lija.

Por ambas circunstancias, se recomienda secar con infrarrojos de onda corta la superficie de actuación y luego efectuar el lijado con una secuencia de grano que, una vez rebajado el defecto, continúe con P-1500, P-3000 y P-6000 (o similar) antes de realizar el pulido y abrillantado de la superficie.

De forma complementaria, se puede aplicar un revelador de rayas en la superficie que certifique la eliminación del surco. Para colores oscuros, se recomienda aplicar abrillantador ultrafino que elimine los halos propios del pulido.

Limpieza final del vehículo

En muchos talleres, el vehículo es lavado tras la reparación. Puesto que la pintura no está totalmente curada y endurecida, es más sensible a quedar rayada. Para evitarlo, es conveniente lavar el coche con productos específicos y agua a presión, utilizando trapos que no rayen. Nunca se debe utilizar papel o productos agresivos.

 

loctite henkel

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