Los abrasivos más utilizados en el taller de carrocería

Los trabajos más comunes en el taller son la preparación y el lijado de superficies, el decapado, el limado de metales y el pulido.


Los abrasivos son un material de uso frecuente en cualquier taller de carrocería. Se trata de un mineral o un material sintético dispuesto o procesado industrialmente con el objetivo de conseguir un determinado efecto en el soporte sobre el cual actúa, generalmente rayar o eliminar material a través de la fricción. En su Blog ‘Ruta 401’ para profesionales de la reparación, Loctite explica las particularidades y aplicaciones de los abrasivos en los talleres de carrocería.

Los abrasivos en el taller de carrocería constituyen un anexo de pintura muy relevante que tiene que ser tenido en cuenta para obtener de él el mejor rendimiento y resultado posible. Por este motivo, su estudio aporta conocimientos para que el profesional del taller pueda emplear el abrasivo más idóneo a cada situación de trabajo.

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Aplicaciones de los abrasivos en el taller de carrocería

Los abrasivos están presentes en tareas tan habituales como las siguientes:

  • Limpieza de piezas para eliminar restos de óxidos.
  • Eliminación de pinturas y revestimientos.
  • Eliminación de restos de adhesivos.
  • Limado de la superficie tras los procesos de soldadura.
  • Preparación de fondos previos a la aplicación de masillas, pinturas, aparejos, etc.
  • Igualación y afinado de los productos de relleno como las masillas.
  • Renovación de superficies deterioradas como faros, pilotos, etc.
  • Corrección de defectos aparecidos tras el pintado.

Características principales de los abrasivos

Los abrasivos quedan definidos por las siguientes características:

  • Tecnología de diseño. Define el aspecto y el formato del abrasivo, y su composición.
  • Tipo de mineral abrasivo. Los minerales que emplean los abrasivos en el taller de carrocería son de origen sintético: carburo de silicio y óxido de aluminio. Ambos presentan niveles concretos de dureza (resistencia a ser penetrados), tenacidad (resistencia a romperse o deformarse), grado de corte (define el afilado del grano para determinar el tipo de raya que genera al lijar) y fiabilidad (establece el comportamiento del grano durante el choque y desgaste, de forma que puede arromarse o romperse generando aristas afiladas).
  • Colocación del grano. Esta característica es propia de los granos de lija en los que el mineral se adhiere a un soporte. Se distinguen los abrasivos de grano abierto, cuando la superficie del mismo está cubierta por un porcentaje de entre un 50 % y un 75 % de mineral (propio de abrasivos más gruesos), y de grano cerrado cuando todo el soporte está cubierto (característico de granos más finos).
  • Aplicaciones. Según sus propiedades, un abrasivo está diseñado para ser utilizado en unas situaciones de trabajo u otras: para preparación y lijado de superficies, para decapar superficies o para el limado de metales y pastas abrasivas.

Clasificación de los abrasivos

Las operaciones de trabajo más comunes con abrasivos en el taller son la preparación y el lijado de superficies, el decapado, el limado de metales y el pulido. A continuación se describen todas ellas.

Abrasivos para la preparación y el lijado de superficies

Son los más utilizados en el taller para efectuar un lijado manual, en seco, al agua o a máquina de masillas, aparejos, barnices, etc. Se trata de abrasivos que generan la abrasión mediante un mineral (carburo de silicio y óxido de aluminio generalmente) adherido a un soporte (de papel y/o tela o de papel saturado con látex) a través de un aglutinante de tipo adhesivo (colas orgánicas y resinas sintéticas).

Las lijas de mano al agua están provistas de un papel saturado con látex para hacerlo más resistente y duradero frente a esta sustancia. Sin embargo, en las lijas manuales de lijado en seco el soporte es de papel e integran un recubrimiento de estearato de cinc para evitar el embazamiento de la lija. Las lijas destinadas a ser utilizadas con máquinas incorporan un soporte de tela, o de papel y tela, para dotar al abrasivo de más resistencia. En cualquier caso, incorporan perforaciones para permitir el aspirado del polvo residual.

La tendencia actual es la de realizar abrasivos en malla para optimizar el proceso de lijado. Este tipo de abrasivos aumentan la velocidad de lijado, favorecen un entorno de trabajo más saludable, reducen el tiempo destinado a lijar, y también reducen el embazamiento de la lija y la generación de polvo.

Todos estos papeles de lija suelen incorporar un abrasivo mineral de origen sintético, como el carburo de silicio o el óxido de aluminio. El carburo de silicio, también conocido como carborundum, es un mineral que, gracias a su menor tenacidad, se va rompiendo en pequeños trozos para generar nuevas aristas alargadas y puntiagudas que provocan rayas estrechas y profundas. Esta particularidad también hace que la durabilidad del abrasivo sea mayor y esté indicado para lijados bastos o sobre superficies duras.

Por el contrario, el óxido de aluminio o corindón tiende a arromarse con el uso provocando rayas menos profundas y más anchas, por lo que está más indicado para el lijado de materiales blandos o lijados más finos.

Actualmente, los fabricantes de abrasivos comercializan granos cerámicos compuestos, básicamente, por los minerales mencionados con un recubrimiento cerámico. Este tipo de granos incrementa la durabilidad del abrasivo, reduce el sobrecalentamiento, permite un lijado más uniforme y aumenta la eficiencia del proceso.

Otro tipo de abrasivo empleado tanto en lijas de mano como para máquina son los tridimensionales, más conocidos como estropajos. Está formado por un entramado de fibras de nailon sobre los que se adhiere el mineral a través de una resina de origen sintético. Se fabrica en tres dimensiones para que se obtenga una especie de esponja que se adapta perfectamente al contorno de la pieza a lijar. Además, el mineral se distribuye como si fuese una lija de grano abierto, lo que le permite reducir el embazamiento. Este formato se suele utilizar para matizar cantos, zonas de difuminado o lijado de piezas donde solo se va a aplicar barniz.

Finalmente, también cabe destacar los formatos en esponja. Este tipo de abrasivo es utilizado fundamentalmente para el lijado de cantos y superficies en las que el taco de lijar o la rotorbital no tienen acceso.

Abrasivos para decapar superficies

Otras de las tareas comunes en el taller de carrocería es la de la eliminación de pinturas sobre la chapa o la eliminación de óxido. Para ello, se utilizan herramientas rotativas, como las amoladoras o los taladros sobre las que se han de montar discos abrasivos que no favorezcan la acumulación de calor (especialmente al trabajar sobre aluminio) y que eviten la pérdida de micraje de metal.

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Los abrasivos más utilizados que cumplen estas funciones son los abrasivos tridimensionales de nailon expandido, con una estructura de fabricación casi idéntica a la de los estropajos, y los discos de púas de alambre acerado. Ambos discos reducen el calentamiento del metal, aunque el tridimensional de nailon expandido es válido para trabajar con aluminio o acero y sobre superficies planas; y el de púas de alambre para trabajar únicamente con acero y sobre todo tipo de contornos, incluidos rincones, la rugosidad propia de la corrosión y zonas de difícil acceso para otros discos.

Abrasivos para el limado de metales

La realización de soldaduras con aporte de material en el taller de carrocería obliga a realizar limados que permitan igualar la superficie. Para esta operación, generalmente se utilizan discos de desbaste formados por una mezcla de aglutinante (de resina, baquelita, etc.) con uno o varios minerales (corindón, carburo de silicio, óxidos cerámicos o circonio).

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Estos discos intercalan una malla de fibra en su interior para evitar que, en caso de rotura, el trozo de disco salga despedido. El limado obtenido depende del tipo de mineral empleado, aunque en cualquier caso, el resultado obtenido es basto.

Otra opción es la de utilizar discos de lija con soporte de fibra vulcanizada, conocidos como abrasivos rígidos. Estos discos se montan sobre radiales verticales y se comercializan con granos gruesos.Uno de los más empleados en el taller de carrocería es el P-36.

Finalmente, los discos multiláminas ofrecen el limado menos agresivo. Estos discos están formados por una serie de trozos de lija pequeños colocados diagonalmente, solapados parcialmente entre sí y adheridos a un soporte plástico. Se comercializan con distinta granulometría, generalmente P-60, P-80, P-100 y P-120. El acabado que ofrecen es más fino y la agresión sobre el metal es menor. Una variante de este abrasivo son los abanicos lijadores para ser montados sobre el taladro.

Los discos rígidos y multiláminas también pueden ser utilizados para eliminar la corrosión avanzada sobre el acero.

Abrasivos en pasta para pulir

Son los conocidos como pulimentos o pasta de pulir. Se trata de una pasta viscosa que integra una serie de granos pequeños y de distinto tamaño formados por óxido de aluminio. Su objetivo es el de devolver el brillo a la superficie tras las operaciones de corrección de defectos de pintado. Dependiendo del tamaño del grano, el poder abrasivo es mayor o menor. Un ejemplo de pasta de pulir agresiva es TEROSON WX 157 HEAVY CUT, mientras que una de abrillantado para finalizar el trabajo es TEROSON WX 178 HP.

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Existen distintos tipos de abrasivos en el taller de carrocería. Conocer sus particularidades y aplicaciones permite elegir el abrasivo más adecuado a cada situación de trabajo con el objetivo de conseguir el mejor resultado con la mayor eficiencia posible.

 

loctite henkel

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