MOBER aporta a los talleres un práctico kit de sangrado para motores de nueva generación

Los motores tecnológicamente avanzados exigen ciertas operaciones para una mayor vida útil y mejor rendimiento de sus componentes.


Los fabricantes de automóviles no cesan de innovar para conseguir motores más eficientes que logren no solo cumplir con unas normativas anticontaminación cada vez más restrictivas sino reducir al máximo posible el consumo de combustible. Preocupados por brindar siempre el mejor servicio al profesional, MOBER aporta a los talleres un práctico kit de sangrado en sus compras de motores de nueva generación. El conjunto incluye sus correspondientes racores, un pulverizador de aceite, un manómetro de presión preinstalado en la culata y los documentos con las instrucciones para realizar correctamente el proceso.

MOBER servicio venta motores nuevos con kit de sangrado

¿Por qué es conveniente realizar un proceso de sangrado?

Cada vez es más frecuente que los profesionales se encuentren con motores más sofisticados, cuya reparación o sustitución es también más compleja que antaño. Desde hace algún tiempo, los procesos de montaje del nuevo motor, su puesta en marcha y posterior rodaje exigen operaciones específicas que garanticen su correcto funcionamiento.

“No solo son necesarias codificaciones o aprendizajes de las piezas electrónicas, también se requieren operaciones de sangrado de todos los circuitos; entre ellos el circuito de engrase, que ha tomado una vital importancia a la hora de la sustitución del motor pues cada vez es más frecuente que los motores no incorporen sensor de aceite”, explican desde la empresa ubicada en Requena (Valencia). La ausencia de este sensor hace que no exista en el cuadro de instrumentos una luz de aviso ante la posible falta de presión una vez arrancado el motor, algo que, de suceder, puede derivar en una avería del motor. De ahí la importancia de adoptar costumbres como el sangrado del motor.

Siguiendo las instrucciones que acompañan los kits de MOBER, el profesional sólo deberá rellenar con aceite del pulverizador el conducto del bloque correspondiente a la salida de aceite de la bomba. Dicho aceite servirá para cargar la bomba de modo que, cuando se haga girar el motor sin que éste pueda arrancar, se logrará que la bomba no gire en vacío y generará presión al instante, permitiendo que el aceite llegue a todas las piezas móviles y a la parte alta del motor. Esto se podrá verificar con el uso del manómetro (instalado en la culata) que también incorpora el kit de MOBER.

La empresa especifica que no realizar esta operación no implica necesariamente la aparición de una avería en la puesta en marcha del motor, “pero sí se estará contribuyendo a reducir su vida útil al producirse varios giros sin engrase, lo que debilita unas piezas de fricción que a la larga podrán sufrir una rotura prematura”.

 

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