Comline complementa su gama de frenado con pinzas de freno de fabricación propia

La británica lanza pinzas nuevas (no refabricadas) que cubren las variantes delantera y trasera para una extensa lista de aplicaciones.


Comline refuerza aún más su galardonada gama de frenado al añadir nuevas pinzas de freno de alta calidad y fabricación propia. Complementando la oferta existente de la marca, que incluye pastillas con certificación R90 y discos totalmente recubiertos, las pinzas recién presentadas y ya en stock para su distribución dan respuesta a la mayoría de aplicaciones para vehículos europeos, japoneses y coreanos con una excelente relación calidad-precio.

Comline pinzas de freno fabricación propia

«Comline ha desarrollado una sólida reputación en frenado y un histórico comprobado en el suministro de piezas que cumplen exigentes requisitos tanto de calidad como de valor genuino económico», indica Peter Allen, Product Manager para Frenado de Comline. «Después de meses de meticulosa planificación e investigación de mercado, estamos entusiasmados de poder ampliar nuestra oferta de frenado con nuestras nuevas pinzas. Al igual que nuestras pastillas y discos, esta gama de productos cumple con nuestra promesa de ofrecer un rendimiento garantizado, una fiabilidad absoluta y una relación calidad-precio inherente», ha señalado.

Versátiles en su aplicación, las pinzas Comline comprenden piezas nuevas (cero refabricación/recargo) que cubren las variantes delantera y trasera para una extensa lista de aplicaciones. Se incluyen pinzas fabricadas en acero y recubiertas de zinc para evitar la corrosión, y también pinzas fabricadas en aluminio aligerado. Además, la gama presenta diseños específicos para aplicaciones de freno de mano eléctrico.

Calidad testada

Fabricadas según especificaciones OE, cada pinza de freno Comline está diseñada con precisión para cumplir con la especificación técnica ISO/TS 16949. Sin dejar nada al azar, la calidad está asegurada gracias a los extensos procedimientos de control a los que son sometidas.

Dos de las pruebas más remarcables (no las únicas) que han superado estas pinzas son:

  • Control de rendimiento de presión

Se observa la pinza mientras funciona en configuraciones de baja y alta presión. Comenzando con el umbral inferior, el calibrador funciona a 0.4 MPA y durante un período establecido, el nivel de presión aumenta a 7 MPA. Siempre que no haya pérdida de presión durante esta prueba de tolerancia, el calibrador deberá superar este control para validar el producto.

  • Análisis de resistencia a la corrosión

Para que una pinza tenga un rendimiento óptimo, debe estar libre de óxido y corrosión. Para garantizar que todas las pinzas Comline son resistentes a la degradación, cada pieza se somete a una prueba acelerada de niebla salina.

El aparato especializado utilizado en esta prueba consiste en una cámara sellada donde se atomiza una solución de agua salada a través de boquillas de pulverización, utilizando aire a presión. Esto produce un ambiente corrosivo en la cámara que recrea condiciones climáticas severas y prueba las propiedades anticorrosivas del calibrador hasta sus límites.

Para aprobar la comercialización de una pinza Comline, la pieza debe resistir estas pruebas extremas sin ningún signo de degradación durante un período continuo de 72 horas.

 

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